Ya hace décadas que estoy en El Camino del Bushi. Como la gran mayoría, comencé con un arte marcial (en mi caso el Wado ryu) y con el correr de los años he incursionado en otras artes marciales, pero siempre manteniendo la práctica y el estudio de mi estilo matris. Como todo estudiante de las artes marciales, siempre buscando mejorar, siempre puliendo asperezas, siempre extendiendo mi zona de autocontrol y autoconocimiento.


Un aspecto muy importante para el desarrollo y crecimiento del Budoka, es el encuentro y el entrenamiento con practicantes de otros estilos y otras artes marciales. Gente con la misma sinceridad en su práctica y estudio, pero que lo hacen siguiendo un camino diferente y una perspectiva diferente.
Este tipo de encuentros nos puede dar una perspectiva fresca sobre nuestro propio arte y nos puede abrir puertas a nuevos niveles de comprensión.
Yo no pierdo oportunidad de visitar otros dojos y de estudiar y entrenar con gente nueva.
Tras muchos años de intercambio, aprendizaje e inspiración mutua, debo decir que existe un sinfín de perspectivas y formas de acceso a este profundo y vasto mar que es el Budo. También debo reconocer que, lamentablemente, la gran mayoría de los compañeros de viaje que encuentro por el camino no están en él de todo corazón. La inmensa mayoría, toma lo dulce, lo gratificante de la práctica y elude lo duro y rudo que es parte inseparable del estudio del Budo.
En cierta forma se puede decir que la masa de practicantes de las artes marciales posa o asume posturas marciales, sin profundizar, ni descubrir sus propios límites técnicos, físicos, espirituales y emocionales.
Esta es la misma gente que adopta las jerarquías marciales como medio de estatus, sin nunca jamás en su carrera haberse expuesto a un contexto de estudio marcial, donde se exija una práctica viva y espontánea, sin coreografías y donde el intercambio de energía con el compañero de estudio sea libre y total.

Creo que esto tiene varias causas.
La primordial es la naturaleza humana. Parece ser que la mayoría de nosotros pasamos por la vida sin intentar comprender la naturaleza de las cosas.
Pero en un plano específico al Budo, parece ser que una de las razones es la concepción del Budo como algo técnico, separado de lo espiritual y lo físico. Una vez, un 7mo dan de un arte marcial muy conocido en España, me dijo que yo no era un artista marcial, ya que yo estaba en buen estado físico… según él, yo era un deportista y no un artista marcial por el mero hecho de estar en buen estado físico… O sea que ese sensei veía una contradicción entre un cuerpo sano y dinámico y el estudio del Budo. Demás esta decir, que esa persona ostenta una región abdominal que sufre de hipertrofia y flacidez debido al consumo excesivo de calorías y un estilo de vida sedentario…
Esto es una aberración del Budo. Sin cuerpo no hay técnica y no hay espíritu. Los tres son inseparables. Si falta uno de los tres no es Budo. Le recomiendo a todo aquel que esté interesado en el tema que estudie el concepto de Shin Gi Tai.
Esta visión del Budo se encuentra a menudo en personas que entrenan defensas y ataques, año tras año, en donde la concentración en la técnica es tan absoluta, que a lo largo del camino han perdido la intención en el ataque. Y por lo tanto la realidad en la defensa…
Que entiendo por intención?
Por intención entiendo que al golpear golpeo a lo mejor de mi capacidad y lo hago con la intención de obtener el mayor efecto posible en el contrincante. Lo mismo en las luxaciones, proyecciones, etc. Seguro, que lo hago siempre tomando responsabilidad por la seguridad y la salud de mi compañero/a de entrenamiento. No existe una contradicción entre intención y potencia, entre responsabilidad y excelencia técnica.
Como resultado de esa visión tecnicalista del Budo, vemos Budokas que coleccionan técnicas como trofeos y donde el saber esta separado de la habilidad. Se confunde el conocer los aspectos técnicos de una técnica, con la habilidad de poder llevar la técnica a cabo en una situación real.
Este divorcio entre estudio y realidad, técnica e intención resulta también en la confusión de lo probable con lo posible.
Para dar un ejemplo. La gente entrena hasta el cansancio técnicas de liberación de un agarre de muñeca. Afinando y refinando hasta el cansancio distintos ángulos de escape, torsiones, salidas y que se yo cuantas cosas más.
Este es un caso típico de divorcio de la realidad.
Primero, porque en el contexto del conflicto humano, un agarre de muñeca nunca es un fin en sí mismo, pero un medio de ataque. Si alguien sólo te agarrara la muñeca y se contentara con eso, la única defensa necesaria sería esperar hasta que se canse de tenernos agarrados.
En segundo lugar, porque el agarre de muñeca no es en absoluto un ataque común (especialmente en la agresión hombre sobre hombre).
Es posible ser atacado con un agarre de muñeca? Si
Esa posibilidad y el estudio de métodos de defensa contra ese tipo de ataques esta en correlación con la probabilidad de ser atacados con un agarre de muñeca? NO!
No digo que las defensas contra agarres de muñeca no tengan su lugar. Sino que digo que el tiempo dedicado a su estudio debe ser proporcional a la probabilidad de que un atacante haga uso de ese tipo de técnicas.
También digo que una defensa (cualquier defensa) contra un ataque (cualquier ataque) es en el mejor de los casos limitada. Lo único que nos puede dar la victoria en un altercado, lo único que nos puede dar una chance de supervivencia, es el ataque.
El que se defienda de un ataque perecerá.
Aquel que ataque al atacante incrementará exponencialmente sus posibilidades de salir victorioso.
Esta es una noción básica para cualquier militar moderno. Pero que ha caído en el olvido entre los artistas marciales de hoy.
Por eso hago un llamado a todos los artistas marciales que lean este artículo.
Examinate a ti mismo/a. Mira a tu interior con severidad y sinceridad y ve que encuentras.
Si encuentras que hay una diferencia palpable entre tus conocimientos y tu habilidad a nivel marcial entonces tienes la respuesta. Si eres sincero/a en tu estudio del Budo debes cambiar de rumbo y metodología de estudio.
No hay otra alternativa.
Jorge F. Garibaldi 5to Dan
Director del Sekishin Karate Jutsu
Instructor jefe de Ten Chi Jin Karate Do – Dinamarca
Miembro de la Mesa Directiva de la Intercontinental Bujutsu Federation